martes, 30 de abril de 2013

Kitchen – Banana Yoshimoto




Reseña personal: Kitchen de Banana (Maoko) Yoshimoto (escritora japonesa, 1964) es una novela escrita en 1988 y que en su edición en español, por Tusquets, incluye el relato Moonlight shadow, el cual escribió con la finalidad de esclarecer su tesis de licenciatura y con el que ganó los dos premios literarios más importantes de Japón: en 1987 el Kaien y en 1988 el Izumi Kyoka.

Este libro llegó, como ya he dicho que me sucede, en un momento crucial y cuando mejor pudo haber llegado a mis ojos. Es una lectura ligera (de una o dos tardes) que no por eso pierde fuerza en sus argumentos, es una narrativa de una belleza peculiar y que expone el significado de acontecimientos verdaderamente atroces para quien no ha tenido la desventura (o suerte) de vivirlos, de manera tal que la lectura resulta en una experiencia conmovedora.

Estamos frente a una historia que relata los sentimientos y pensamientos más abismales del ser humano sobre el aislamiento, el afecto (fraternal), la pasión y la empatía por el dolor y la tristeza ajenos. Es una escena negra donde la esperanza ilumina tenuemente esos rostros que a pesar de estar solos, se saben acompañados por sus recuerdos y desisten, ignorando los presagios a veces pesimistas, de rendirse por completo.

Kitchen es una lucha entre la agotadora realidad, entre ese desafío diario que puede representar la vida para quien se afronta con la muerte desde muy joven pero que también conoce a quien le comprende y ha sufrido lo mismo, y pueden entonces compartir ese desasosiego que siempre se minimiza tras ser expresado de cualquier forma, ya sea a través de la comida, una taza de té o una visión onírica compartida.

El libro se encuentra inmerso en despedidas definitivas y nada ceremoniosas, en partidas pero también apariciones inesperadas que transforman la existencia de los personajes y que demuestran la presencia de generosidad donde menos se espera.

Una magnífica muestra de gastronomía oriental se hace notar en la mayoría de las páginas de la novela y el relato, acercando al lector a ese mundo culinario tan ajeno y magnífico, donde reside la fuerza de las historias y el mismo título de la obra. Kitchen es una muestra de amores que se renuevan en una sociedad donde todo es desechable y efímero, incluso las mismas personas. Es una lucha interna con la soledad, a la que finalmente se acepta como algo inherente al ser humano, a pesar de vivir en un planeta con millones de individuos y seres vivos.

El verdadero desafío se encuentra dentro de uno mismo, en esos monólogos interiores que no podemos evitar escuchar, peleando a cada instante por dejarse percibir. Esos pensamientos fatalistas pero reales y con los que se aprende a vivir: “Las personas no se dejan vencer por las circunstancias o por fuerzas que vienen de fuera, sino por las que nacen en el interior de sí mismos.

Llevo días con esta sensación de vacío, de no saber más de las protagonistas y de querer seguir aprendiendo de ellas, una especie de resaca literaria de Yoshimoto. Continúo asimilando sus palabras, sus frases y las experiencias de vida que encontré aquí.

Estas son algunas de las mejores frases del libro que he seleccionado:

“Al tener a alguien cerca, la soledad es más cruel.” P. 28

“Llevaba todo esto consigo y una soledad silenciosa la impregnaba.” P. 31

“En este mundo..., con seguridad, no hay tristeza. Sin duda, no hay nada en absoluto.” P. 36

“Me entristece ser yo misma.” P. 41

“... una persona tiene que estar completamente desesperada una vez en su vida y, entonces, sabe a qué cosas de sí misma no puede renunciar. Si no, llegará a la madurez sin saber qué es realmente lo importante.” P. 61

“La felicidad es vivir sintiendo, lo menos posible, que el hombre, en realidad, está solo.” P.83

“Quiero seguir sintiendo a toda costa que algún día he de morir. De otro modo, no sentiría que estoy viviendo. Por eso, mi vida es así.” P. 84

“... si quieres decirme algo más... -La verdad es que pensaba decirle: 'Llámame a casa', pero en lugar de eso acabe diciendo-: Lloraré y te clavaré un cuchillo, ¿te parece bien?” P. 101

“La esposa con la que me compenetraba tanto intimó con la muerte más que conmigo o que con la planta.” P. 111

“La conocía bien: sus conclusiones precipitadas,su carácter enamoradizo e inconstante, sus emociones disparatadas...” P. 117


“La cristalización brillante de aquellos tiempos felices despertó de repente de su sueño profundo en el fondo de la memoria y nos sacudió.” P. 136

“Los recuerdos verdaderamente entrañables viven y brillan. Con el paso del tiempo reviven con angustia.” P. 137

“La oscuridad ya no era muerte. Con eso bastaba.” P. 137

Moonlight shadow

“...yo pensaba continuamente por qué tendría esta insegura sensación de fugacidad en el corazón; pero si eso era un presentimiento, ¿presagiaba algo muy angustioso?” P. 149

“Era el amanecer de una persona sola que sufría con las reminiscencias de sus sueños sin poder dormir más.” P. 151

“'un diablo que hubiera tomado forma humana y que, de repente, se dijera que ya no podía confiar nada más a nadie.'” P. 167
“Y entonces pensé que me gustaría desaparecer.” P. 171

Para concluir, transcribo el último párrafo del epílogo, que me dejó con una gran sonrisa y afecto hacia alguien a quien sólo conozco a través de sus letras:

Quisiera decir a todas las personas desconocidas que han leído este libro, el primero y con seguridad un trabajo inmaduro, que me haría muy feliz si se sintiesen tan solo un poco más ligeras. En espera de reencontrarnos la próxima vez, os deseo de todo corazón toda la felicidad del mundo.

martes, 23 de abril de 2013

Raza de víctimas – Édgar Adrián Mora




Reseña personal: Raza de víctimas de Édgar Adrián Mora (escritor de Puebla, México, 1976) fue publicado en 2012 en una Edición Digital por VozEd Editorial y fue un libro que escribió con el apoyo del FONCA (México) entre 2006 y 2007.

Mora actualmente es profesor de Historia de América Latina y de Lengua y Literatura, es autor de otros 3 libros ya publicados y obtuvo el Premio Nacional de Narrativa Joven María Luisa Puga (novela), el Premio Nacional de Narrativa Joven UACM 2005 (cuento) y el premio 33 de la revista Punto de partida (ensayo y crónica); es uno de los más constantes colaboradores de la revista cultural VozEd.

El libro está conformado por diez relatos: el sumario está constituido por dos títulos que congregan cada uno cinco historias, dando como resultado una obra bífida pero donde la temática será la misma: la alienación, la enajenación de los individuos pertenecientes a una moderna sociedad disfuncional y excluyente, donde las agresiones y la violencia (física y/o psicológica) son actos cotidianos y habituales.

Fluctuando entre una voz narrativa en primera persona en algunos de los relatos y otra en tercera persona, mentalmente en el lector se crea un “nosotros” del que ahora forma parte y se hace cómplice a través de la lectura, confiriéndole así el autor una experiencia mucho más realista y personal de los actos crueles a los que asiste a través del lenguaje.

Algunos relatos están relacionados por alguna particularidad, suceso o personaje, haciendo uso de lo que, en cuanto a la técnica literaria se refiere, es llamado vasos comunicantes, y cada narración aporta una vivencia única y espectacular, pero siempre teñida de intensidad y un crudo realismo.

Los sitios en que ocurren las historias son en su mayoría cerrados: el interior de una camioneta o de un apartamento, una casa muy humilde o una mansión, el frigorífico de una morgue o una estancia donde han instalado una computadora con internet.

La hipocresía natural del ser humano, incluso entre los lazos consanguíneos más directos que pudiera tener (madre-hijo), se muestra en I am your mother, donde las ideas de un niño sobre las posibles formas y repercusiones de asesinar a su madre se construyen en el trayecto al colegio, en el cual la madre también recuerda aquella vez en que pensó que matar a uno de sus hijos no le tomaría más de algunos segundos. Pensamientos más naturales y recurrentes en el hijo que en la madre, quien sentía a la locura rondar con tales ideas.

En Gemelos, unos hermanos muy unidos en algún momento de su infancia y distanciados después, se reúnen de nuevo con motivo de la muerte de la madre, para pactar un destino estupefaciente y mortal y donde la frase “El mundo es más bonito en los libros. Sobre todo si esos sitios no existen.” demuestra que anhelar una realidad alterna es algo natural cuando la existencia resulta tan insulsa.

El relato más fantástico del libro es El corazón de los condenados, donde un cazador de fieras, que destrozan y devoran seres humanos, relata su más grande y mítica batalla al derrotar a una de las bestias más viejas y experimentadas, de donde transcribo una de mis frases predilectas y con la que me identifiqué a la perfección: “... permitió que la chica se alejara con la prisa con que camina la gente que no sabe si está molesta o arrepentida. O si tiene miedo.”

Presionar el botón demuestran que el morbo puede ser inexistente cuando se trata de observar, a través de una pantalla, el grado de perversidad y crueldad al que puede llegar un ser humano vesánico, pues la estupefacción generada crea una curiosidad nociva hacia una realidad existente pero insospechada.

Ajuste de cuentas ejemplifica a la perfección esa aversión que sienten algunas de las llamadas vacas sagradas de cualquier facultad contra algún estudiante de ingenio superior; siendo precisamente el personaje Dr. Vaca Sagrada quien hace de la vida de Pequeño Saltamontes (un estudiante sobresaliente) una verdadera odisea en el presidium, generándole una impotencia que nace desde los seudónimos opuestos, después de lo cual Pequeño Saltamontes recibe la forma justa y precisa para cobrar venganza del afamado Dr. Vaca Sagrada. Este relato también denuncia “el anonimato destinado al corrector” y ese anhelo vehemente de editar para posteriormente poder ser editado, ya con el título real de autor y no el invisible de editor. Los nombres adjetivizados de los personajes resultan de lo más cómicos y certeros y la atmósfera creada es propicia para que los estudiantes universitarios que hayan vivido algo parecido se sientan más que identificados.

Por último, Rendirse de madrugada describe cómo son algunos días de juerga para un hombre joven que, tras horas de ingerir bebidas alcohólicas y al llegar el amanecer, considera esa batalla como una victoria más sobre sí mismo, sobre la realidad, sobre sus propios fantasmas a los que tiene que ahogar en aquel barbitúrico personalizado: “Con esas ganas de amigos que se ven sólo cuando la soledad apremia lo suficiente como para enfrentarse a los demonios de lo que uno es.

Los vestigios anteriores de algunos de los cuentos son suficientes para involucrar al lector en esta serie de relatos que es imposible leer sin quedar impresionado. Mora logra un realismo tal que crea un acercamiento entre lo que muchos censurarían, para mantener un fingido orden, de lo que otros buscan por las razones contrarias: para conocer más de la psiquis humana y los trastornos que la aquejan.

El eBook lo pueden encontrar a la venta en Amazon y en Smashwords.



viernes, 19 de abril de 2013

El costo de leer y otros ensayos – Gabriel Zaid


Reseña personal: El costo de leer y otros ensayos de Gabriel Zaid (escritor mexicano, 1934) es, justo como su nombre lo indica, un libro de 10 ensayos publicado por CONACULTA en 2004, como una Edición conmemorativa del Día Nacional del libro y por los 70 años del autor.

Zaid es un poeta y ensayista, colaborador en diversos medios, como la revista Letras Libres. Ganó el premio Xavier Villaurrutia en 1972 con su ensayo Leer poesía y fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua por más de diez años. Actualmente es miembro de El Colegio de México.

En el primer ensayo, Zaid nos habla sobre todo lo que implica que un libro encuentre a su lector o viceversa: “Cada lector es un mundo: su constelación personal puede limitarse a un millar de libros realmente leídos, pero no hay dos bibliotecas personales idénticas.” Cada lector busca cosas diferentes, personales, recomendadas o necesarias, ediciones específicas, comentadas o conmemorativas, textos prologados por determinados autores, y un gran etcétera de posibilidades en un mundo donde, por lo menos en México, se publica un aproximado de 18,000 libros al año (con registro ISBN), sin contar los eBooks o libros digitales.

Todo lo que está involucrado con la venta de un libro, desde el propio escritor, pasando por el editor, el publicista, el vendedor y el librero o bibliotecario y finalmente el lector, es una cadena de la que depende que el libro sea vendido o no, que genere ganancias o que termine guardado en cajas durante meses o incluso años, pues finalmente “Escribir, publicar, distribuir, es arrojar mensajes en botellas al infinito mar: su destino es incierto.” Aunque se puede debatir esta idea, pues existe literatura especializada para lectores específicos, como la literatura infantil, de ciencia ficción o la novela histórica, que no se restringen a ellos, pero sí tienen determinados destinatarios.

En otro de los ensayos, Zaid dice “Hoy resulta más fácil adquirir tesoros que dedicarles el tiempo que se merecen.” Lo dice en comparación con comprar una obra arquitectónica maravillosa o el cuadro de un reconocido pintor. En parte tiene razón y más aún ahora, pues contamos con un sinnúmero de ferias del libro y remates e incluso sucursales (Gandhi oportunidades) que en ocasiones realizan descuentos muy benéficos en libros estupendos para esta (mi) precaria economía actual. Independientemente de las editoriales con precios estratosféricos, si tomamos como punto de partida la comparación de Zaid, en realidad comprar un libro (ya no digamos fotocopiarlo, escanearlo, descargarlo) es una posibilidad que cada vez más personas tienen cercana, debido también a las distintas editoriales que con un precio y una calidad más económicas, publican indistintamente libros canónicos que contemporáneos.

El detalle del contexto temporal es muy importante, pues la mayoría de estos ensayos son de 1996, cuando la “problemática” (para las editoriales) de la piratería no era tan fuerte como lo es ahora, pero lo que sigue costando lo mismo es el tiempo de lectura, dedicarle el tiempo necesario a las letras, impresas o digitales, que disponemos a nuestra vista no sólo para leerlas, sino para interpretarlas y analizarlas.

Y uno de los problemas que se derivan de tener la posibilidad de tener más libros, y más cosas, en general, debido a nuestra sociedad de consumo, es que tenemos más libros de los que podemos leer. Y esto pasa con todos los formatos posibles del libro: pdf, word, doc, txt, eBooks, fotocopias o archivos de imagen de las páginas. Libros físicos y digitales al por mayor, que quizá nunca llegaremos a leer, pero que sentimos la necesidad de tener. Sí, estoy hablando por todos los bookaholic, de los cuales formo parte.

Bajo la consigna de “El aburrimiento es la negación de la cultura” Zaid arguye que es imposible aburrirse en una sociedad que se inspira a través de la lectura a conversar sobre cualquier tema, con aspiraciones y proyectos, que se inspira a escribir y transcribir, a continuar con la vida del conocimiento en esas letras, para no dejarlo morir: “…lo que vale de la cultura es qué tan viva está, no cuántas toneladas de letra muerta (que nadie lee) puede acreditar.”

Otro de los ensayos, de 1973, sitúa la triste realidad de las bibliotecas mexicanas de ese entonces con 1.2 millones de volúmenes en las bibliotecas universitarias, muy distantes de los 264 de Estados Unidos o los 219 de la Unión Soviética, incluso con menos de la mitad que Australia, con 4.2, según el Statistical Yearbook 1970 de la Unesco, claro que habrá que verlo ahora, aunque dudo que México haya subido más de un lugar.

Pero la estadística anterior se queda grande comparada con el presupuesto anual de 1971 para bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública: Millón y medio de pesos. Tres centavos por habitante. Increíble este México, para no variar. Y necesario el chiste de Zaid: “Y entonces, llegó el Secretario de Educación de un extraño país llamado México…”

Y actualmente la situación no mejora, pues a pesar de haber aumentado consistentemente el presupuesto para algunos programas, aún no es suficiente, como el siguiente ejemplo: el programa de Bibliotecas de Aula y Bibliotecas Escolares (impulsado por la SEP) inició en 2002 con una inversión de 500 millones, que en 2003 bajó a 464 millones, en 2007 a 189 millones y en 2009 sólo fue de 74 millones, retenido desde 2010 en 100 millones. El presupuesto disminuyó 75% en menos de una década y se simplifica en la frase “A menos presupuesto, menos títulos y menos tiraje.” Bonita realidad escolar.

En el ensayo “Organizados para no leer” de 2004, Zaid habla sobre la vida literaria actual, lo que la conforma y de que se sostiene, fuera de la lectura. Enumera de lo que se alimenta la sociedad literaria (que no forzosamente es lectora) de la siguiente manera:

1. Conocer nombres de autores y de libros

2. Conocer libros por la encuadernación, la tipografía, las ilustraciones.

3. Conocer autores por la encuadernación social.

4. Organizar actos públicos de presentación de autores y libros.

5. Promover el periodismo cultural.

6. Dar premios y distinciones.

7. Estudiar letras. (ouch)

8. Publicar libros.

Y como ya estamos en temas cómicos e irónicos, les dejo una página web que les alegrará el momento y donde tal vez más de uno se identifique con alguna de las circunstancias tan bien representadas a través de imágenes animadas:



Para finalizar, les transcribo parte  del ensayo que da nombre al libro:

El costo de leer – Gabriel Zaid

En los países ricos, un libro cuesta varias horas de salario mínimo; en los países pobres, varios días. Si la lectura del libro toma varias horas y el lector gana un salario mínimo, el tiempo del lector cuesta lo mismo que el libro en los países ricos, y mucho menos en los pobres. Para los médicos, abogados, ingenieros, funcionarios (que en los países ricos ganan varias veces el salario mínimo, y el los pobres mucho más), la lectura cuesta más por el tiempo del lector que por el costo del libro.

Los costos de leer pueden agruparse de distintas maneras para observar su peso relativo. Los siguientes números, aunque son malos (porque varían de país a país, de año a año, de libro a libro, de lector a lector), pueden hacer menos abstracta la comparación.

1. El costo del libro, 0 a 50 dólares.

2. El costo de conseguirlo (localizarlo, ir a comprarlo, pedirlo por correo, hacer trámites de pago), 0 a 20 dólares.

3. El costo de catalogarlo, avisar que está disponible y tenerlo registrado en ficheros o sistemas de cómputo, 20 a 80 dólares.

4. El costo de tenerlo en un lugar y en buenas condiciones, 2 a 5 dólares por año.

5. El costo de un lugar para leerlo, 0 a 25 dólares.

6. El costo del tiempo del lector, 0 a 300 dólares.

Observemos ahora cada concepto.

1. El costo social de producir un libro nunca es cero. Pero es posible que no le cueste al lector, por cualquier razón (recibirlo prestado o regalado, en caso extremo: robárselo). Puede ser sustituido por el costo de una fotocopia. Puede ser aumentado por el costo de una encuadernación. Puede ser disminuido (a la mitad, a la enémisa parte) por la relectura o la lectura compartida con la familia, los amigos o los otros lectores de una biblioteca.

2. El costo de conseguir un libro puede ser extraordinario. Peregrinar de librería en librería (en muchas, se niegan a informar por teléfono) y hasta de país en país, como tienen que hacerlo algunos compradores profesionales de grandes bibliotecas que saben cuántos editores no publican catálogos, ni listas de precios, ni responden cartas y, a veces, ni siquiera envían los pedidos ya pagados; por lo cual hay que hacer el viaje para comprar, pagar, hacer paquetes y llevarlos a una mensajería, personalmente.

Y el último párrafo:

El costo de leer se reduciría muchísimo si los autores y los editores respetaran más el tiempo del lector. Si no se publicaran los textos que tienen poco qué decir, o están mal escritos, o mal editados.

domingo, 7 de abril de 2013

Cuentos reunidos - Amparo Dávila




“La narrativa mexicana puede ser leída –tal vez deberíaser leída– como un cuento de Dávila: con machete en mano, segando la maleza hasta toparnos con el trigo. ¿Trigo? Locos: Efrén Hernández, Francisco Tario. Radicales: Jesús Gardea, Ulises Carrión. Brujas: Guadalupe Dueñas, Amparo Dávila.”
Rafael Lemus (2009)


Reseña personal: Cuentos reunidos de Amparo Dávila (escritora mexicana, 1928) es un libro publicado por el Fondo de Cultura Económica en 2009 y reúne cuatro de sus antologías de cuentos: Tiempo destrozado (1959), Música concreta (1961), Árboles petrificados (1977 y Premio Xavier Villaurrutia ese mismo año), y Con los ojos abiertos (2008, inédito hasta entonces). Esta publicación tuvo la intención de dar a conocer la obra de la autora (tan poco conocida) a un nuevo público, pues a pesar de no contar con una basta producción, su trayectoria literaria en poesía y cuento es fascinante y de un estilo único.

La historia de Dávila es peculiar, pues es la única sobreviviente de tres hermanos que murieron a temprana edad. De familia culta, sus primeras lecturas fueron Don Quijote de la Mancha y La Divina comedia. Quizá de ahí vienen las escenas trágicas y de muerte que abundan en sus cuentos.

A los 22 años publicó su primer libro de poemas, que se tituló Salmos bajo la luna. En 1954, cuatro años después, publicó Meditación a la orilla del sueño y Perfil de soledades, libros con los que Alfonso Reyes la conoció y le recomendó buscarlo, en caso de visitar la Ciudad de México alguna vez. A los pocos meses, se trasladó hacia allá para realizar estudios universitarios “para buscar el camino hacia las letras” y trabajó para Reyes como su secretaria, casándose más tarde con el pintor Pedro Coronel, con quien tuvo dos hijas. Fue becada en 1966 por el Centro Mexicano de Escritores (que cerró sus puertas definitivamente hace algunos años).

A pesar de que Dávila no perteneció a ninguna generación literaria debido a su escasa participación en el ámbito, cronológicamente está relacionada con la Generación de medio siglo, a la que pertenecieron escritores como Juan José Arreola, Rubén Bonifaz Nuño, Carlos Fuentes y Juan Rulfo.

Sobre la creación literaria, Dávila opina en Los narradores ante el público (Conferencias de escritores mexicanos en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes):

"No creo en la literatura hecha a base de inteligencia pura o la sola imaginación, yo creo en la literatura vivencial, ya que esto, la vivencia, es lo que comunica a la obra la clara sensación de lo conocido, de lo ya vivido, lo que hace que la obra perdure en la memoria y en el sentimiento."

Dávila vivió sus primeros años en Pinos, un álgido y singular pueblo minero de Zacatecas, vivió la pérdida de sus hermanos, el ensimismamiento de su madre, la ausencia del padre y una cercanía real con la muerte, pues para llegar al cementerio, las carretas con los cadáveres debían pasar frente a su casa: un espectáculo digno de una película de horror.

Sus cuentos son reflejo de ese pasado misterioso, tétrico detonante de una imaginación lúgubre que mezclaba realidad con fantasía para escribir relatos.

Las temáticas recurrentes en la obra de Dávila son la muerte, la locura, el miedo, la soledad, los trastornos y enfermedades mentales, lo aterrador, la demencia y la enajenación. La voz narrativa en primera y tercera persona se alterna a lo largo de la compilación, así como los personajes principales masculinos y femeninos, pero en general existe cierta dominación masculina sobre la figura femenina. Los desenlaces inesperados o revelación de misterios inesperados, así como de finales abiertos e impactantes, son las características más representativas de la narrativa de la autora. Las referencias cultas son un guiño a la educación que recibió desde pequeña y a su formación como escritora en cierto contexto literario.

En cuestiones un poco más recientes, en 2008, debido a su aniversario número 80, recibió un homenaje y reconocimiento en el Palacio de Bellas Artes. Ahí mencionaron el libro que un año más tarde publicaría el Fondo de Cultura Económica, pues se consideró que su obra debe ser reditada y recordada para cumplir con las exigencias de los nuevos lectores.”

Uno de los comentaristas de la obra de Dávila fue el también escritor mexicano Alberto Chimal (de quien pronto haré una reseña), quien describió a Dávila como “una de nuestras cuentistas “más sutiles y extraordinarias” y también dijo que “Lo presuntamente objetivo está en contacto permanente con lo presuntamente subjetivo. Suple lo ‘real’ con una ‘irrealidad’ que se cierra sobre sí misma, la cual se deja leer como una distracción, incapaz de afectar las certidumbres que nos permiten una existencia sosegada. Este proceso es más arduo y meritorio de lo que parece.”
Hay una entrevista muy esclarecedora en varios aspectos de la vida y la obra de la autora, que es también del 2008. Dejaré el enlace y algunas de las preguntas y respuestas más interesantes y emotivas:


OAT: ¿Que elementos los unían a usted y a Julio Cortázar?
AD: Nos unía la literatura, la pasión por los cuentos, la pasión por los gatos, la pasión por el jazz. Varias pasiones nos unían. Estaba sorprendido por la cercanía que me encontraba con Edgar Allan Poe, y le dije: "Te equivocas, no he podido leer a Edgar Allan Poe porque me enfermo de colitis cuando lo intento”. Y él me dijo: "¿Pero como es posible si tienes tanto de Edgar Allan Poe?" y me regaló la traducción que hizo durante su luna de miel con Aurora Bernárdez de los cuentos de Edgar Allan Poe.
OAT: ¿Por qué hace 30 años que no publica ningún libro?
AD: Porque yo no escribo constantemente. Yo vivo mucho, intensamente; no dejo pasar la vida, sino que la gozo; pienso, medito y hasta que realmente tengo necesidad de escribir, escribo, pero no escribo compulsivamente como muchos escritores, sino que voy rumiando, meditando mis preocupaciones.
OAT: ¿Cuál es su opinión del género del cuento?
AD: El cuento es difícil. A todos los escritores les ha seducido. Cortázar decía que: “Si de todos los cuentos que he escrito uno o dos son cuentos redondos, me doy por satisfecho”. Lograr un cuento es bastante complicado. La literatura ha sido una larga y terca pasión amorosa en la cual he sido una amante inconstante, pero no infiel. Inconstante porque dejo de escribir mucho tiempo por circunstancias muy especiales, pero infiel no porque sigo en eso, así como una larga y terca pasión amorosa. Es apasionante.
En particular me gusta la opinión que da sobre un libro publicado en 2002 por Cristina Rivera Garza, titulado La cresta de Lión:
OAT: Cristina Rivera Garza declaró que La cresta de Lión (2002) es un diálogo intertextual con su obra ¿Le gustó el libro?
AD: No me gustó. Me invitaron de la editorial para que lo presentara, dije que me sentía muy alagada por haber sido tomada como personaje, por un lado; pero por otro no porque no me gusta ni el desarrollo ni el personaje que yo era en ese libro. No podía presentarlo, porque para presentar un libro uno tiene que creer en éste y encontrar virtudes, aciertos, cualidades que yo no encontré, y por eso me negué a presentarlo.
Lo digo específicamente porque hace poco me topé con una reseña de Dávila, donde mencionan el libro pero no dicen nada crítico sobre él. De hecho no dicen nada más, simplemente lo mencionan. Yo no lo he leído, pero me quedo con la opinión de Dávila, en torno a quien gira la obra que no le complace.
De sus amistades “literarias” en mi opinión las más destacadas fueron Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik y por supuesto su mentor, Alfonso Reyes.
En otro documento encontré algunas respuestas a otra entrevista que son dignas de mencionar, pero esta vez no tengo el dato para ir a la entrevista completa:
¿Considera sus textos literatura fantástica?
–No. Yo no los considero como literatura fantástica. Es literatura. Para mí, es literatura.

¿Qué la llevó a ser escritora?
—Pues haber nacido escritora. Aunque si hubiera sido otra cosa, pues habría terminado siendo escritora.

Al escribir, ¿toma en cuenta al lector?
—Para nada. Nunca he tomado en cuenta al lector. No. Siempre escribo lo que quiero escribir pero no creo que sea para un lector determinado. Quien tiene la mala suerte de leer algo mío, ¡pues allá él!

¿Cómo es como escritora? ¿Cuáles son sus instrumentos de trabajo?
—Como escritora soy bastante anárquica. No atiendo a reglas ni a nada.

Precisamente hace tres días se presentó en Zacatecas el libro Ámparo Dávila. Bordar en el abismo, una compilación de críticas literarias de la obra de la autora con una sección biográfica complementada con fotografías. Es una colaboración del Tecnológico de Monterrey y la Universidad Autónoma Metropolitana.
Es momento de pasar a los cuentos. Árboles petrificados contiene algunos de los relatos más sorprendentes y explica por sí mismo por qué fue acreedor al Premio Villaurrutia, pero no incluye a sus cuentos más conocidos, como “El huesped”, “La señorita Julia” o “Moisés y Gaspar”.

A pesar de que, como ya mencioné, la temática que domina es la muerte y la locura, pero tratados desde diferentes aspectos o perspectivas, por lo que los cuentos no resultan repetitivos o predecibles. Garden party, una fiesta en donde un ser ebrio y amedrentado por la soledad y el abandono busca a la mujer que se ha ido, para encontrar solamente un final fatal en donde la piensa presente. Griselda y el misterio de unos ojos desplazados y conferidos a la naturaleza junto con una historia sobrecogedora e inconcebible o La carta, un mensaje apasionado y angustiado a un compañero que no está más.

Sobra decir que es de mis autores favoritos y hace unos años que leí toda su obra, releyendo algunos de los cuentos, en momentos temí por mi cordura y la realidad de aquellos relatos. Dávila creó un universo impresionante y tan extrañamente humano como la realidad misma.

Estas son algunas frases que seleccioné de los diversos cuentos, que giran siempre en torno a una posible solución sobre los enigmas de vivir:

“... su habitual inseguridad había crecido a tal punto que no sabía ya si era un hombre o una sombra.” P. 46

“Las palabras finalmente como algo que se toca y se palpa, las palabras como materia ineludible. Y todo acompañado de una música oscura y pegajosa.” P. 65

“El instante sin fin estaba desierto, sin espectadores que aplaudieran, sin gritos.” P. 65

“... esta tela representa el caos, el desconcierto total, lo informe, lo inenarrable... pero le quedaría sin duda un bello traje...” P. 67

“Sólo muros con libreros vacíos, como ataúdes verticales.” P. 69

“Podías haber regresado la semana pasada pero tuviste que llegar en el momento en que yo no tengo ganas de nada, ni siquiera de ti y soy un embrollo.” P. 105

“¿Cómo decirle lo que él mismo no entiende, lo que le da vueltas por dentro y no logra atrapar ni parar?” p. 105

“... no es el silencio de los seres enigmáticos sino el de aquellos que no tienen nada que decir...” P. 111

“... pero ya estaba bastante cansado,   ¿por qué no confesárselo? De tantas entregas mezquinas, de tantos equívocos, de encontrar sólo el placer por el placer mismo, sin nada más.” P. 117

“... sumidas en un silencio que era más agresivo que las palabras más crueles que nos hubiéramos dicho,” P. 126

“Sobre ellos había caído, como un intruso que rompiera el ritmo de su vida y lo desorganizara todo, el trastorno de Carmen.”  P. 135

“... movió la cabeza tratando de desviar el rumbo de sus pensamientos.” P. 150

“-Estoy muerta -dijo-, ¿no te has dado cuenta de que estoy muerta, de que hace mucho tiempo que estoy muerta?” P. 176

“... no hay escapatoria posible al huir de nosotros mismo.” P. 177

“... he salido hace tan poco tiempo del infierno, estoy aún en pleno purgatorio, tú lo sabes bien...” P.183

“... no se dónde estoy ni dónde estás tú ahora he perdido a los dos a ti y a mí...” P. 193

“... tan ensimismados y huecos como si los  pensamientos y las palabras se les hubieran extraviado o se los hubieran llevado los que se fueron.” P. 217

“Hablo para ti por todo esto y mucho más; para ti que abriste ventanas clausuradas y de la mano me ayudaste a transitar a través de la estación más amarga y dolorosa.” P. 221