miércoles, 12 de diciembre de 2012

Suicidios ejemplares - Enrique Vila-Matas




Reseña personal: Suicidios ejemplares (1991, Anagrama) de Enrique Vila-Matas (escritor español, 1948) es una compilación de once cuentos publicada por Anagrama en 1991, y cuyo tema principal es la muerte, pero una muerte por mano propia: el suicidio. Y lo extraño es que son suicidios premeditados pero no llevados a cabo; en algunas de las historias hay muertes, pero en ninguna es la del suicida potencial.

Los cuentos están escritos en primera persona y tienen un toque irónico y cómico, como sólo el humor negro lo puede tener.

Es un autor que no conocía y que llegó a mi por recomendación, y reconozco que me sorprendió, pues este tema es un asunto problemático fuera del interés de la mayoría. Hace algunos meses realicé un trabajo de investigación literaria sobre el suicidio en la literatura del Siglo de oro español (pero de eso hablaré en otra entrada, quizá).

El libro en sí me fascinó, a pesar de que no todos los cuentos atrapan de la misma manera y que la cuestión del suicidio se trata desde diferentes perspectivas y personajes y en contextos por completo diferentes, cuestión que también me agradó, pues relata de una manera ágil y única lo que se supondría que se puede condensar en una sola concepción: el deseo final y puntual de morir.

También encuentro un significado importante en la segunda palabra del titulo del libro, “ejemplares”, pues estas (supuestas) muertes son modelos porque son premeditadas, pensadas, analizadas y formuladas en un tiempo y espacio que dotan al personaje de características únicas, que van desde la ansiada muerte por nostalgia hasta la muerte ridícula o cómica, lo que también se puede interpretar con el epígrafe que usa para el segundo cuento: “No sé muy bien lo que me espera, pero, de cualquier modo, iré hacia eso riendo.” Stubb, en Moby Dick.

El prólogo es cierta advertencia que funciona a la vez como guía para la lectura del libro, pues en ella da explicaciones razonables y sustentadas del tema tan delicado que ha escogido. Y la razón no es otra que acercar el suicidio, a través de una ficción muy realista, al lector, que este se familiarice y pueda entender a los personajes para que no sean condenados con prejuicios o doble moral (tan frecuente en nuestros días); en palabras del propio Vila-Matas: “(…) dejar que el lector proyecte su propio mundo interior sobre el mapa secreto y literario de este itinerario moral que aquí mismo ya nace suicidado.”

Mis favoritos fueron los cuentos El arte de desaparecer y Un invento muy práctico. El primero habla de la necesidad de un escritor de desaparecer después de sacar a la luz o publicar su obra: “La obligación del autor es desaparecer.” No concibe mostrar su interior y que los lectores sepan quien es en la vida real, fuera de esa ficción verídica o autobiográfica que se crea en la literatura, pues sería aparecer ante los demás sin máscaras, en toda su vulnerabilidad, y creo que tiene mucho sentido, pues escribir es desnudarnos y mostrar todo aquello que se mantiene en las tinieblas, por más macabro que pueda ser, y que alguien que no nos conoce en absoluto nos conozca en primera instancia por nuestro interior, es algo muy fuerte, más en esta sociedad occidental superficial, donde lo que cuenta es el aspecto y lo material. En el segundo cuento, se narra la historia, a través de una carta enviada a una amiga, de una mujer que se interna en un psiquiátrico y sale después por su propio pie, al encontrar la respuesta a la pregunta por la que se interno. Hacia el final del cuento, la realidad, o la supuesta realidad (pues se crea una confusión que no estoy autorizada para resolver) induce a cavilar que en realidad la mujer es una esquizofrénica y todo lo que cuenta que ocurrió fue la invención de una invención.

En cada relato se abre una invitación para convivir con los personajes, que tienen siempre una única seguridad inminente: poder terminar con sus vidas en el momento en que ellos lo decidan, y en el lapsus de espera, pueden fantasear con esos finales, acariciar la idea de morir, flirtear con un acontecimiento que pondría punto final a todo y entretanto seguir en el plano físico como cualquier otro ser humano común.

Frases memorables del libro:

tristeza leve –dicen que la nostalgia es la tristeza que se aligera-” P. 24

(…) sabiendo que a la muerte le sienta bien la tristeza leve de una severa espera.” P. 24

(…) y yo soy de los que piensan que esta vida es de risa y que la vida misma está hecha de pura risa y que, por mucho que ignoremos lo que nos espera al final de la misma, lo mejor es ir hacia todo eso riendo, con una trágica falta de seriedad.” P. 35

(…) la Internacional Cebollista de las sufridas amas de casa, tan lloronas ellas.” P. 50

"-Yo no puedo trabajar -le respondió con afectación, como si recitara un papel muy estudiado-. Yo sólo puedo beber y llorar." P. 53-54

“Tal vez (las cosas) sean mejores así: reales, vulgares, mediocres, profundamente estúpidas.” P. 62

“¿Para qué exhibirme (razonaba Anatol cínicamente) y por qué dar a la imprenta mis textos si en lo que yo escribo sospecho que no hay más que una ceremonia íntima y egoísta, una especie de interminable y falsificado chisme sobre mí mismo, destinado, por tanto, a una utilización estrictamente privada?” P. 64

“(...) en lo que yo escribo sospecho una operación de baja lujuria, una especie de interminable y falsificado chisme sobre mí mismo, ¿A quién podría interesarle algo semejante?” P. 71

La cosa mejor que ha hecho la ley eterna es que, habiéndonos dado una sola entrada a la vida, nos ha procurado miles de salidas.” Séneca, Cartas morales a Lucilio.

“(…) algo muy parecido al amor, que es también en el fondo una gran pregunta y algo tan directo e ingenuo como extremadamente peligroso.” P. 81

(…) a la manera de un Catón o de un Séneca, cuyas muertes son, todavía en nuestros días, el más perfecto ejemplo y modelo del suicidio clásico y sereno, profundamente mediterráneo…” P. 96

Ya ves, así son los hombres, así recuerdan a sus viejas amantes, a las pelmazas que les acosaron en otra época, así las recuerdan cuando están a las puertas de la muerte, es decir, en la hora de la verdad.” P. 111

Te escribo con la esperanza de que te arrojes pronto por la ventana de tu casa.” P. 111

Me gustaría que te suicidaras pronto, Mary, me gustaría verte ya muerta, y si eso no es posible me gustaría verte completamente loca y encerrada para siempre en ese manicomio del que has logrado salir no sé cómo.” P. 111

(…) siempre a mi lado sin la menor tregua a lo largo de toda esta aburrida vida en este mundo de horrible vecindario y gran bostezo.” P. 117

(…) suena en mi tocadiscos el Requiem de Gabriel Fauré, la música ideal para irse sin molestar, para irse de este mundo sin hacer ruido, tal como pienso hacer yo algún día, no cuando tú me lo digas.” P. 119

(…) y me dije que si la locura era todo un misterio también lo era la escritura y que, en cualquier caso, en los mensajes del pianista de Hungría lo que predominaba no era el misterio de la locura sino más bien, pura y simplemente, el misterio de la escritura: el misterio de cartas como ésta que te escribo para celebrar un invento que me mantiene alejada de la desesperación maniática (…)” P. 122

Barrymore (la invención de una invención) dice que morir es todo un arte (y sólo un arte) y que él lo hace excepcionalmente bien.” P. 125

(…) una gente serena y simpática, feliz y amable, profundamente sincera, nada retorcida, adorablemente cristiana, bondadosa, burra. Nada más alejado de la realidad.” P. 131

Y debo decirle que a un pintor sólo le pido y le exijo que su relación con lo plasmado en el cuadro sea directa, sin equívocos posibles, real, aunque esa realidad no tenga más vida, más plasmación que la del cuadro mismo.” P. 134

Para no perder clientela. Ellos saben que sólo la mentira fascina a sus feligreses, de modo que dan a éstos lo que piden: una mentira tras otra.” P. 135

Le explico en qué consiste el parapente. Le digo que es una variante fascista del ya de por sí fascista ejercicio de dejarse caer, así porque sí, sobre los pueblos tranquilos.” P. 151

(…) si de algo él siempre había pecado era de un excesivo, casi brutal, dramatismo, siempre provocado por su incorregible tendencia a la desmesura.” P. 153

Nadie puede abrazar el alma de nadie.” P. 159

Aunque la ve como ficción, le interesa ahora mi historia lo suficiente como para creer en ella. Algo es algo. Es compensación, yo dejo que se desgarre mi realidad.” P. 161

Me explicó que en su opinión de hombre, después de la muerte de Dios, sigue sintiendo la necesidad de que alguien le observe.” P. 165

(…) viéndole tan entusiasmado con su invento, resultaba difícil oponerse a sus planes suicidas.” P. 172

Me pareció una buena idea utilizar una pieza a la que hace mención y tuve que buscar: el Requiem deGabriel Fauré, de quien el mismo Vila-Matas (en voz de uno de sus personajes) escribe:

El Requiem de Gabriel Fauré, la música ideal para irse sin molestar, para irse de este mundo sin hacer ruido, tal como pienso hacer yo algún día, no cuando tú me lo digas. ¿Oíste el Requiem alguna vez? Con sus líneas melódicas y dulces y sin dramatismo, con sus texturas diáfanas, tan francesas, con su orquestación de terciopelo, con adornos de metal, el Requiem se presenta ante mí esta noche como un requiem para muertes tranquilas - como espero que algún día sea la mía-, para las muertes de aquellos que han vivido en paz con los hombres y consigo mismos y quieren irse de este mundo sin molestar, sin hacer el más mínimo ruido.”

Y a pesar de no vivir del todo en paz con los hombres y conmigo misma, lo disfruto de la misma manera, espero que ustedes también.

Para finalizar, les dejo también una entrevista digital con el autor (otra muy buena manera de adentrarse en la mente y la vida de los autores), de donde transcribo una de las respuestas más peculiares que encontré, pues a mí también me atrajo la literatura de Vila-Matas y espero leer algo más de él pronto:

¿Por qué atrae tanto tu literatura?, al menos a mí.
Suicidios ejemplares atrajo a toda clase de suicidas, como sé por las cartas recibidas. "Historia abreviada de la literatura portátil" atrajo a todos los portátiles abreviados. "El mal de Montano" atrae a los enfermos de literatura. Hay un verso que dice "en el centro del vacío hay otra fiesta", en esa otra fiesta se reúnen los suicidas, los shandys, los montanianos, los Bartlelbys y otros figurantes de mi escena literaria. Algún día acudiré a esa fiesta, cuando la obra esté completada.

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